En siglo XVI estos perros fueron traídos a las Canarias por los conquistadores Españoles. Luego de distintas cruzas con otros perros, llegados de distintos lugares, como el Reino Unido, dieron forma al perro que conocemos hoy en día. Fue utilizado como perro guardián y de pelea.
De aspecto fuerte y potente. El cuerpo es rectangular de tamaño medio. Cabeza proporcionada. De pecho ancho; mandíbula poderosa. La cola es de ubicación alta, gruesa afinándose hacia la punta. Las costillas son prominentes. El pelaje es corto, y pegado al cuerpo, de color atigrado, arena o negro. Las extremidades son muy poderosas y musculosas.
Su aspecto es de extraordinaria potencia, especialmente dotado para la función de guardia y defensa y para la conducción de ganado vacuno.
De temperamento firme, es un hábil luchador y posee un ladrido grave y profundo. Su cuerpo es rectangular, longilíneo, de talla media. El pecho es profundo y ancho con fuerte desarrollo pectoral. Los huesos tienen mucha substancia. La altura a la grupa es mayor que a la cruz. Sus angulaciones no deben ser escasas. La cola, de inserción alta, es flexible, de nacimiento grueso que va afinándose hasta el corvejón.
En acción se eleva en forma de sable, con la punta hacia adelante, sin enroscarse. El pelo es corto en toda su extensión, generalmente más espeso en la cruz, garganta y cresta de las nalgas. Sin subpelo. Compacto en la cola. De aspecto rústico, presenta cierta aspereza. El color puede ser atigrado en toda su gama (desde el oscuro muy cálido al gris neutro muy claro o el rubio), leonado en toda su gama, hasta el arena o negro. Puede presentar manchas alrededor del cuello o en las extremidades.
Por lo general presenta manchas blancas en el pecho, La máscara es siempre de color oscuro y puede alcanzar hasta la altura de los ojos.










